domingo, marzo 8

La historia se reinterpreta en la web




Mientras lees estas líneas hay manos que están reinterpretando la historia desde internet. Y no se trata de expertos investigadores, sino de ciudadanas y ciudadanos comunes y corrientes que de forma colaborativa están enriqueciendo -y hasta retando- la construcción historiográfica. Y esto es un hecho que merece ser celebrado. 

Convengamos, para comenzar, que no existen verdades históricas. Hay hechos que se van sucediendo y que desatan un sin fin de interpretaciones que –al final- son el resultado de miradas, realidades y conveniencias propias: individuales y colectivas. Y en eso el bigotón Nietzsche la tenía bien clara: “No hay hechos, hay interpretaciones”, decía. Es decir que no hay verdades, sino puntos de vista sobre un hecho en concreto. Pero, claro, al final siempre termina imponiéndose una visión de los hechos que, a la larga, es asumida por la gran mayoría como una verdad absoluta. Sucede así con mucho de la “historia oficial” que nos ha sido transmitida desde la escuela. Se trata de una biografía de nación que -en la mayoría de sus páginas- está impregnada de patriotismo y exaltación de la identidad nacional. Una historia que ha sido escrita dejando de lado muchos acontecimientos: ya por conveniencia, ya por la imposibilidad de reflejar en un solo documento la inmensa magnitud de eventos que han formado un hecho histórico. 
Y así, por ejemplo, al hacer un recuento de la historia que se nos ha narrado desde las aulas sobre nuestra relación con nuestros vecinos, resulta que los héroes siempre están de nuestro lado y los malos siempre terminan fuera de nuestras fronteras. Esta manera de entender nuestro pasado nos priva de un sentido crítico hacia los actos de los protagonistas que –bien o mal- moldearon el sino nacional. De esta manera el panorama se achica a la hora de intentar comprender los procesos que afectaron -y aún hoy marcan- a nuestro país. 

Internet, que ha llegado para trastocarlo todo, ya ha metido su cuchara en el asunto. Y para bien, pues desde esta plataforma se han abierto nuevas alternativas para escuchar otras interpretaciones sobre la historia. En Facebook, por ejemplo, han nacido varios grupos dedicados a la que ha sido la confrontación bélica más sangrienta de la región: la Guerra del Chaco. Esta sangría tuvo a Bolivia y a Paraguay como protagonistas entre 1932 y 1938 (esto es desde el inicio del enfrentamiento armado hasta el cierre del conflicto en el ámbito diplomático). 



La verdad de la milanesa es que muy poco es lo que el común de los bolivianos y paraguayos conocemos sobre los hechos que se sucedieron durante esos años de furia. Es por ello que se debe valorar la existencia de grupos como Memorias de la Guerra del Chaco (Paraguay, con 27.000 miembros) y Aprendiendo de la Guerra del Chaco (Bolivia, con 4.400 seguidores). Es en estos dos espacios que cotidianamente se revelan datos y hechos que sin duda alguna permiten tener una mirada más amplia de los prolegómenos, desarrollo y clímax de aquella confrontación. 

En estos espacios, paraguayos y bolivianos comparten información para luego debatir en torno a esta. Y allí está precisamente la importancia de esta labor. Me explico. Es tal la cantidad de publicaciones y documentos que existen sobre la Guerra del Chaco que ni la vida entera le bastaría a una persona para lograr conocer ni la mitad de éstas. Documentos oficiales de ambos Ejércitos, comunicaciones internas de ambos gobiernos; diarios de campaña de oficiales que dirigieron las batallas, memorias de soldados que participaron en los combates. Análisis de expertos en historia militar, relatos de la época de diplomáticos de países vecinos; crónicas y notas periodísticas y fotos y audiovisuales de aquellos años. En fin, se trata de una infinidad de documentación dispersa en distintos puntos del planeta. Y en algunos casos, se trata de documentación ya imposible de hallar en librerías ni archivos públicos. Sin embargo, sí lo son en los foros de Facebook donde decenas de personas comparten diariamente información que atesoran en sus propios estantes familiares o que consiguen de otros repositorios privados o públicos. Incluso participan lo que logran cazar de las ventas de libros usados. Y lo hacen compartiendo lo más jugoso de cada documento lo que inmediatamente dispara respuestas de los foristas, tanto bolivianos como paraguayos. Claro que no es una tasa de leche. Muchas de éstas intervenciones se desatan desde la retórica y pasiones patrioteras (lo sé, porque fui eliminado de otro grupo administrado por paraguayos en medio de un acalorado debate). Y también es cierto que muchas veces se lanzan afirmaciones temerarias sin respaldo alguno. Pero siempre, al final, son los miembros de estos grupos que -munidos de datos- hacen prevalecer hechos comprobables documentalmente. Y, fuera de las pasiones que mueven a uno a defender su patria, al final uno no puede menos que agradecer la posibilidad que se abre para desmontar muchas de las “medias verdades” que se nos fueron enseñadas desde la niñez.


Se trata sin duda alguna de una oportunidad única de reinterpretar la historia de la Guerra del Chaco de la mano de ciudadanas y ciudadanos de ambos países. Imposible señalar la cantidad de mitos sobre la Guerra del Chaco que son derribados en ambos foros. Y similar la capacidad de desenterrar algunos hechos que fueron ocultados a los ciudadanos para salvar responsabilidades de autoridades gubernamentales y alto mando militar. Es desde estos espacios digitales que las nuevas generaciones de bolivianos y paraguayos están saldando una deuda pendiente con su pasado y con los miles de jóvenes que fueron lanzados a la muerte en el Chaco. 
Que importante es escuchar otras voces, leer una diversidad de puntos de vista sobre nuestro andar histórico. La historia no debe ser es un lecho de rosas, sino un disparador de interpretaciones que nos invite a debatir nuestra responsabilidad en la construcción de país.


martes, febrero 24

La hermosa suicida

Mi historial suicida es una vergüenza. Un insulto a la memoria de quienes lograron hacer de su autodestrucción un proceso de elevado sentido poético. Allí está Alfonsina Storni adentrándose en el mar. O Virginia Woolf llenando de piedras los bolsillos de su abrigo para luego sumergirse en un río. O Jacques Rigaut, creador de la Agencia General del Suicidio, pegándose un tiro en el corazón sobre el lecho de muerte que había preparado con minucioso detalle.
Nada que ver con mi pusilánime historial suicida que se reduce a un par de tentativas nada glamorosas incitadas por el alcohol, y de las que sólo ha quedado una cicatriz en mi muñeca derecha de 3,5 cm que se asemeja a un regordete ciempiés con una cabeza de perro chiguagua. Una grotesca caricatura de aquel ideario de apresurar el final con estilo.

La decisión de morir y hacer de esta decisión un acontecimiento sublime tiene un grado de belleza no solo reservado a las atormentadas almas artísticas. Y quizás el mejor ejemplo de ello es Evelyn McHale, una estadounidense que a sus 23 años decidió acabar con su vida sin saber que su desesperado intento por desaparecer del mundo sin dejar huella terminaría por inmortalizarla.

viernes, enero 9

Ceder ante el miedo

A todos tocó el ácido de Charlie Hebdo, hasta Pinochet.

Wagner puede ser uno de los compositores más grandes de la historia, pero está vetado en Israel. No hay una prohibición escrita, pero puedes estar seguro que su música jamás alcanzará el top ten de preferencia. ¿La razón? Wagner tenía tendencias antisemitas y era el músico preferido de Hitler. Se dice, incluso, que sus composiciones resonaban en campos de concentración mientras centenares de judíos eran asesinados.

Aún así, han sido los propios músicos israelitas los que se han dado el lujo de mostrarse irreverentes en su propia tierra. En 1981 la Orquesta Filarmónica de Israel, dirigida por Zubin Mehta, interpretó la ópera “Tristán e Isolda”. Pero no pudo concluir con su presentación porque uno de los asistentes subió al escenario y mostró su torso con las heridas sufridas en un campo de concentración nazi. Décadas después, el director de orquestra Daniel Barenboim tocó una pieza wagneriana, invitando antes a cualquier asistente que se sintiera incómodo a abandonar el lugar. Muchos lo hicieron golpeando las paredes y acusando a gritos al director de ser fascista y pronazi. Luego, autoridades israelíes atacaron a Barenboim públicamente acusándolo de cometer “violación cultural”. Se abrió entonces un debate que hasta hoy se mantiene vigente. Ataques y contraataques que llenaron páginas y páginas con argumentos de ambos lados.


Se podría acusar a estos dos músicos de ser irrespetuosos, insensibles y hasta arrogantes, pero de ninguna manera se podría concluir que sus acciones estaban impulsadas por el odio y que buscaban incitar a la violencia. En la otra acera, se podría tachar de intolerantes y autoritarios a aquellos espectadores y autoridades que, tocados en su sensibilidad, censuraron a los músicos. Pero tampoco se puede decir que esas críticas y exabruptos buscaban provocar represalias violentas en contra de los artistas. Se golpeó paredes, no personas.

Ese, señoras y señores, es el ejercicio pleno de la libertad de expresión. Es, en ese sentido, sostener lo que crees con argumentos antes que amparado en la violencia.

martes, diciembre 16

¿Por qué carajos no reaccionas?

Con fotos de Opinión. Falta la foto de uno de los violadores.
El lunes 21 de julio cinco hombres abusaron sexualmente de S.T.C, de 19 años. Lo hicieron por dos horas. Es decir, durante 180 minutos un cuerpo fue vejado y torturado repetidas veces.


¿Jodido? 



Los cinco violadores perpetraron el crimen dentro de instalaciones de la Policía Boliviana, en Cochabamba. Es decir, se violó a una mujer en las entrañas de una instancia pública llamada a proteger a las y los ciudadanos.



¿Te parece jodido?


Los violadores eran policías. Es decir, cinco personas que juraron luchar contra el crimen se dedicaron a abusar de una joven de 19 años. 

¿Y, ya te parece jodido?

S.T.C había llegado hasta allí en busca de protección, solicitando ayuda (que ilusa). En cambio, los uniformados -al observar que la joven presentaba algún tipo de deficiencia mental- decidieron introducirla a sus oficinas para apropiarse de su cuerpo, pasarla de pene en pene durante dos horas. 

¿Cómo es? ¿Ya te parece jodido?

A pesar de que un juicio interno determinó la baja definitiva de los cinco violadores, estos abusadores (más dos cómplices que callaron para encubrir el hecho) siguen trabajando por que “aún no les llegó la resolución oficial”. Es decir que cinco violadores andan por las calles impunes, usando arma y uniforme.

¿Jodido, verdad? 

Y si así piensas, entonces ¿porque carajos no reaccionas? ¿Por qué no dices nada, no reclamas? ¿Por qué no compartes tu indignación con tus colegas de trabajo, tus vecinos, tus grupos de WhatsApp, tu muro de Facebook, tu cuenta en Twitter? 
¿Por qué si eres autoridad no haces algo? ¿Por qué si eres periodista no te esfuerzas para que el tema siga en agenda? ¿Por qué si eres activista no pides acciones? ¿Dónde están los analistas que tanto les gusta analizar? ¿Por qué si eres ciberactivista no te pronuncias en tus redes? 

¿POR QUÉ SUMAMOS A ESTE PUTO SILENCIO CÓMPLICE?

jueves, diciembre 4

El olvido, en el imperio de las redes


* Fotos compartidas por internautas que respondieron al desafío de retratar su primer publicación en Facebook

Mi hija tiene más grupos en WhatsApp que compañeros de curso. “Ya no más profes”, “Verdad o reto hasta las 2 de la madrugada”, “Quememos el colegio”, “Ya estamos en sexto”, “Chateadores de corazón”, “Holis”, “Zona de chicas”, “Las antisociales raras”, “Las clonadas”, “VIP zona privada” y un sorprendente sin fin de etcéteras más.

Se trata de espacios virtuales donde, sin darse cuenta, mi hija de 11 años ha comenzado a documentar su vida al detalle. Natalia está hilvanando con textos, audios e imágenes su línea del tiempo. Y lo hace de forma colaborativa con las personas que aportan, también sin saberlo, a escribir su historia en formato digital. De aquí a unos 20 años, ella podrá retroceder en el tiempo gracias al historial de sus redes sociales y revivir sensaciones, experiencias, rostros y palabras de una manera tal que nunca antes se había visto en la historia de la humanidad.

Inquieta pensar que las nuevas generaciones no disfrutarán a plenitud de esa posibilidad de “olvidar” y alterar recuerdos de infancia y adolescencia que disfrutamos los viejitos como yo. Porque la gran mayoría de los eventos que viven y vivirán –desde los más insignificantes hasta los importantes- quedarán almacenados con gran lujo de detalles en algún rincón del mundo virtual y a la mano cuando lo requieran e, incluso, cuando no lo quieran.  

martes, noviembre 18

Que alguien llame a Cupido!!!

¡Que alguien llame a Cupido! Algo no anda muy bien en la lucha por la transparencia de las entidades públicas en América Latina. Y de esto es culpable la falta de romance entre el periodismo y las organizaciones de la sociedad civil (OSC) que se dedican al monitoreo y fiscalización del trabajo las instancias estatales. Esta desunión afecta el derecho ciudadano de conocer y evaluar las políticas y las acciones de la administración pública. Y eso no es poca cosa. Lo digo tras ser parte del Encuentro Regional de las Américas de la Alianza para el Gobierno Abierto, en San José, donde representantes de las OSC alertaron sobre la falta de diálogo que existe con los medios de comunicación tradicionales. Diálogo que, hay que decirlo, tampoco éstas parecen buscar con la urgencia de un enamorado sin remedio.

viernes, octubre 31

Erik Huesca, el profeta digital del aburrimiento

Si los millones de seguidores de internet armaran secta, de seguro el mexicano Erik Huesca engrosaría la lista de los profetas del Apocalipsis Digital. Físico de profesión y con un doctorado en Inteligencia Artificial, Huesca posee el don de la palabra y la capacidad de llevar a todo aquel que lo escucha a cuestionar lo incuestionable: el exitismo casi dogmático que rodea a las nuevas tecnologías de la información. 

En un mundo donde para la mayoría las redes sociales se han vuelto la panacea de las libertades individuales la voz de Huesca invita a hacer una pausa y reflexionar sobre la sociedad que estamos construyendo. Así lo hizo en la charla que dio durante el encuentro AbreLatam-ConDatos 2014, en México.

“El problema es que a la tecnología de información la estamos poniendo al nivel del sujeto, le estamos dando dotes de persona; hablamos con ella como si fuera otro sujeto más. Se nos está olvidando que es una herramienta y eso no es más que una alienación de la conciencia del ser humano”, alerta.

domingo, octubre 5

8 proyectos de datos abiertos para matar al pesimista que llevas dentro

Nada peor para un pesimista que pasar tres días junto a un grupo de jóvenes comprometidos por un mundo mejor. Porque entonces uno duda de su propio discurso y termina bañado por una ola de optimismo que irremediablemente humedece todo negativismo.


Imposible no sentirse esperanzado tras ser parte de los encuentros AbreLatam y ConDatos. Ambos eventos reunieron en México a latinoamericanxs que trabajan iniciativas de datos abiertos. Datos abiertos son datos de entidades públicas que son (deberían ser) libres para su utilización, su reutilización y su redistribución sin que para ello exista obstáculo normativo y/o tecnológico. ¿Y para qué sirven? Pues es a partir de esta información que se puede generar tecnología social que permita a los ciudadanos monitorear el trabajo de entidades públicas y, asimismo, acceder a servicios que mejoren su calidad de vida. 

martes, septiembre 23

Sobre el clic y el activismo digital en Bolivia


Poner un "Me gusta" a una publicación en Facebook que demanda acción en contra de un acto de injusticia es un acto estéril, ¿verdad? ¿Sí? ¿Será que tanto click no es más que una faena intrascendente? Veamos. Se critica la "banalización" del activismo desde las redes sociales. Se apunta, entre otros, a lo sencillo que resulta para una persona sumarse a una causa desde la comodidad de su ordenador, pero la falta de compromiso para pasar del clic a la acción. Por ejemplo, sumándose a una movilización en las calles. Se apunta, en esa línea, a que si 500 personas aseguran con un clic su asistencia a una movida impulsada desde Facebook, lo más seguro es que sólo asistirán unas 10. 


Pero estancarse en este análisis para encasillar como “inocuo” al activismo desde las redes sociales es caer en la misma superficialidad que se pretende criticar. ¿Será que si esa movida surgiera desde un medio de comunicación tradicional cambiaría mucho la situación? 

Resulta que ese clic que tanto se ningunea, sumado al clic de otrxs, genera una corriente de opinión que, al final, es más comprometida que aquella que se construye a partir de la información pública emanada desde los medios tradicionales de comunicación. Y, como sabemos, el poder concentrado de opiniones puede constituirse en un factor de presión para modificar conductas.

martes, agosto 19

Culocracia, la dictadura de los medios de comunicación



Gracias a la divina providencia que sabiamente supo lanzarme a este mundo sin mayor atractivo que esta mediana capacidad de hilvanar en el teclado algunas ideas con cierta coherencia. De lo contrario, seguro me tendrían cada año desgañitándome por lograr que mi foto salga publicada en la lista de “los más bellos” de El Deber, esa vidriera de vanidades que anualmente nos dice lo lindos que somos. Pues, no; mi singular figura no alcanza para tocar tal sitial. En cambio –arropado en la envidia, claro- me permitiré criticar la enorme hipocresía de dicho medio de comunicación que, mientras en sus páginas editoriales arremete contra toda forma de violencia hacia la mujer e intenta sesudos análisis del por qué crecen los casos de feminicidio, en su interior -en sus páginas sociales y en los espacios publicitarios que luce- no duda en banalizar al ser humano e impulsar la cosificación de la mujer. 



Es decir, ese mismo periódico que hoy llora la muerte de Sophia no hubiese dudado un segundo en banalizar su cuerpo en sus páginas si hubiera tenido la oportunidad de hacerlo.

lunes, agosto 4

El infierno en 20 metros cuadrados

¿Qué cabe en 20 metros cuadrados? ¿Un comedor de seis sillas con una vitrina mediana? ¿Una cama de una plaza con un ropero de dos cuerpos?
En los 20 metros cuadrados de una de las habitaciones del edificio Señor de Mayo cabe mucho más: 5 sillas, una tarima de dos metros, una gradería artesanal con tablas de  madera. Un cubículo donde tres jóvenes comienzan a desvestirse, un Dj, una animador y 60 tipos apretujados y sedientos de sexo. Y aún cabe mucho más.

Son las 21.00 de un viernes cualquiera y el edificio Señor de Mayo está atestado de testosterona. En realidad ni la hora ni el día importan porque la escena se repite los siete días de la semana, varias veces al día: decenas de varones trepando por las estrechas gradas hacia una realidad bañada de violencia contra la mujer.

domingo, julio 13

ISRAEL, EL CASTIGADOR

No existe en la historia de la humanidad un pueblo que haya sufrido más que el pueblo judío. Esclavos de los egipcios, conquistados por los romanos, sometidos por musulmanas y cristianos por igual, un hilo de desprecio e injusticia cruza su historia. Más aún, el estigma de ser los asesinos del hijo de Dios ha provocado abominables crímenes en contra del pueblo judío a lo largo de los últimos 2.000 años. En 1300, por ejemplo, comunidades enteras de judíos fueron aniquiladas a lo largo de Europa. Se los acusaba de ser causantes de la peste que asolaba el continente.

El odio al distinto, el miedo al “otro” nos identifica como humanos. Bien lo resumía Sartre en el caso de los judíos: “Si no existieran los antisemitas se encargarían de inventarlos”. Fue ese odio que en los años 30 causó la unificación de Alemania en torno al discurso antisemita de Hitler. Que los judíos se roban la plata de Alemania, que viven de la usura, que había que salvar la patria de esa lacra... Fue así que un pueblo que se hallaba derrotado y totalmente dividido por las luchas intestinas se unió para erigir un “enemigo” común para combatir, el judío. No habrá obra de historiográfica que logre narrar a cabalidad las atrocidades a la que fue sometido el pueblo hebreo durante esos años.

Errantes por siglos, fue recién en 1948 que los judíos lograron sentar raíces y fundar el Estado de Israel, pero lo hicieron en un territorio rodeado de enemigos que, si no fuera por el poderío estadounidense, sería destrozado sin chistar. 
Sí, si de algo sabe el pueblo judío es de sufrimiento, persecución e injusticias. Y es precisamente por eso que resulta inexplicable que hoy el pueblo israelí se alinee del lado más tenebroso de la historia contemporánea.